jueves, 25 de febrero de 2010

martes, 29 de diciembre de 2009

Gracias a Dios por las bodas gay

Espero que los nuevos matrimonios gay no padezcan la epidemia de divorcios que padecemos los heterosexuales... El documento que consta, ante la sociedad civil, la unión de dos personas que deciden convivir juntas no necesariamente implica el aseguramiento de la pasión amorosa, sin embargo, sí hay que celebrar el decreto que permite la unión de parejas homosexuales en el DF porque eso significa que no únicamente algunos que se dicen de buenas costumbres detenten las garantías y el derecho para existir como personas. Pienso que todos tenemos libertad de elegir el estilo de vida que deseemos y que sea reconocido socialmente para el respeto de los espacios y las expresiones. Después de tantas noticias funestas, ésta, sobre las uniones entre personas del mismo sexo, me parece una buena noticia porque implica la vigencia de las libertades y las garantías de los ciudadanos. Aún a pesar de que el Gobierno del país siga comandado por mentes obtusas intoxicadas de doctrinas medievales.

viernes, 29 de febrero de 2008

Fumar, libertad para intoxicarse

Es probable que estén cercando a los fumadores para detectar a los pachecos de entre ellos (léase, compló). Una de las características más comunes entre los que tienen predilección por la marihuana es que, para disfrazar el singular olor de la mota se fuman un Marlboro (o de la marca que prefiera el sujeto). Tal vez, algunas mentes brillantes alcanzaron a dilucidar la abominable relación del tabaquismo con los mariguanos, pero sólo es una conjetura muy pero muy pachequísima. Por otro lado, existe la sospecha que confundido entre nosotros anda merodeando el célebre Big Brother -aquel que hizo famoso George Orwell en su novela "1984", no el de la tele-, para vigilar a los disidentes de la buena salud que andan por ahí sin recato ni mecate contaminando el mundo y a los herederos de la tierra.

Como quiera que sea, la nueva Ley que prohíbe el consumo de tabaco en lugares públicos plantea un principio de segregación. Por supuesto que ya se sabe de los efectos nocivos que produce ese condenado hábito a quienes lo llevan a cabo y también a los que no tienen tal costumbre -en caso de que sean vecinos de aquel prójimo mal nacido, sobre todo si tal proxemia es muy estrecha. Sin embargo, lo que están provocando se aleja mucho de la idea de toda norma que es regular las relaciones sociales, están creando una distinción entre los "buenos" y los "malos" ciudadanos, porque unos han decidido no contaminar su cuerpo y los otros por el placer de deteriorar el propio, pero que al fin comparten la misma circunstancia de existir.

Absurdo es el planteamiento de esta Ley puesto que, para empezar, nuestro sistema de procuración de justicia es notablemente deficiente. Ahora, pretenden hacer de cada ciudadano "ecológicamente" conciente un policía de sus coterráneos más cercanos, una nueva distracción para ciudadanos aburridos. ¿Por qué no se ocupan en elaborar normas que efectivamente castiguen a los "Gobernadores preciosos" de hoy y del futuro?, por decir algo que ya es bastante.
Es factible pensar que este puede ser el primer paso para hacer del tabaco una droga ilegal, pero luego nacerían los cárteles de las cajetillas de cigarros, por supuesto, importados; y ya luego se andarían matando por el tráfico de embarques millonarios de Camel o Benson; en tanto, los altos mandos militares, los políticos más poderosos, los jerarcas religiosos, potentados de cuantiosas fortunas y algunos artistas de la música pop, sin la menor comezón moral, bien que se fumarían un buen cigarro cubano.

Históricamente, toda exclusión que realizan ciertos grupos sobre otros, indefectiblemente, produce violencia y -como dicen ahora- polarización. Esta característica de distinguir a unos de otros y separarlos en diferentes bandos es particular de las religiones y sus dogmas, también de la política y sus ideologías con resultados más que funestos.
En el fondo de esta nueva Ley existe una tendencia notablemente integrista, tendencia que apunta hacia el establecimiento de una moral única acendrada en una falsa ética ambiental, porque a decir verdad, todos contaminamos y contaminan más los que más consumen y no específicamente tabaco.

Precisamente, los neoconservadores más radicales, máxime siendo capitalistas, defienden a ultranza los privilegios que concede el dinero y el progreso de la industria que es la que se está llevando entre las patas al mundo rumbo al precipicio de una crisis ecológica. Hay que explotar y ensuciar la tierra que para eso Dios nos la dio. Ah, pero hay que controlar la mente y el cuerpo de aquellos humanos irremediables que insisten en contaminarse a sí mismos, literal y metafóricamente. ¿Quién es el dueño de nuestro cuerpecito, el Estado, la religión, las hegemonías, las mayorías o nosotros mismos?

Estoy de acuerdo en que ya era suficiente en delimitar espacios para fumadores y no fumadores, o cortésmente consultar la opinión de los presentes si toleraban el humo del cigarro. Sin embargo, ¿somos terriblemente incapaces para comunicarnos, al grado de hacer imposible la convivencia?

En este tiempo que lleva mi generación, a ratos sospecho que nuestro mundo está experimentando una regresión moral a épocas como el medioevo, porque existe un miedo latente e irracional a vislumbrar el fin inminente de la civilización.

viernes, 15 de febrero de 2008

Del amor y la mierda

El amor no está en los discursis de la televisión, tampoco en los clisés empachados de los valores morales cuasi religiosos ni en esa corriente necesidad de dar o recibir a ultranza regalitos endulcorados dignos de las costumbres más conservadoras que se han inventado un mundo que, gracias a las tarjetas de crédito, es más placentero y deseable que todos esos que no tienen para obsequiarse, porque también existe el mundo real, pero nadie tenemos el estómago para sentirlo.

Sin duda, el amor no tiene nombre y tampoco es una costumbre de palabras ni ademanes y mucho menos, símbolos que en el fondo están vacíos, el amor metafísico no existe. Está antes que en todo lo anterior y todas las invenciones y delimitaciones de la libido por la cultura del simulacro. El amor es la proxemia de los cuerpos desnudos, sus secreciones, calores y tibiezas.

Es un mero instinto animal, un caldo químico en el cerebro, el olor embriagador del sexo, los sudores, unas nalgas suaves y blandas al tacto y que después de tales excursiones de los sentidos se vuelve el instante irrenunciable, la eternidad mortal, el deseo que nunca se satisface. Es el instinto de la persistencia y la conservación de la vida; la praxis completa entre la idea y la acción porque siempre se piensa lo correcto aunque no lo sepamos con exactitud y se hace conforme a esa intuición que no tiene un lenguaje legible cuando se intenta expresar pero que endenantes, ya sabemos.

El problema de esta pasión, cuando prevalece su pureza, siempre ha sido la individualidad de sentirla y la imposibilidad de expresarla cabalmente, contra la percepción de los que están fuera de esa experiencia íntima y solitaria. Cuando se comparte o se intenta compartir ocurren demasiados malentendidos, algunos llegan a tolerarse por lapsos considerables de tiempo, otros se instalan en la fantasía de que se entienden perfectamente y los más patéticos usan filtros artificiales para entender lo que las convenciones ya dan por entendido, mientras caminen siguiendo ciertas líneas de pensamiento a las que se suele llamar dogmas o ideologías.

Este instinto tan vehemente y profundo, en la mayoría de los casos, produce disidencia, inconformidad y se termina luchando contra todos los valores de la cultura que se interponen. Es un instinto revolucionario mientras cabalga insomne bajo el corazón de la voluntad. No hay mejor argumento para la locura que el amor.

Ya hubo quienes quisieron clasificar las formas del amor, filial, fraterno y eros. A veces se mezclan esas definiciones, en ocasiones no admiten la intrusión de otras formas de esa pasión. Finalmente seleccionamos y dirigimos la querencia según sea el caso, el motivo, el interés, el desinterés, el apego o el desapego. Como sea, los asuntos del amor, por lo general, son cosas de la imaginación y de la represión autoinfligida; durante mucho tiempo albergamos una idea sobre lo que debería ser y cuando finalmente llega el momento de la consumación del enamoramiento sucede que no era como lo soñamos o como esperábamos que fuera. Al final se entiende que no tiene membretes, es como es y se distribuye con la naturalidad de la intuición que es más inteligente que todas las cosas aprendidas; lo más deseable es que tal comprensión no llegue al final, final.

Todos hablan de él y todos buscan el obsequio perfecto o las palabras adecuadas, ese amor es una mierda. Sin embargo, el verdadero amor es aquel que desciende hasta la mierda y regresa incólume.

jueves, 6 de diciembre de 2007

¿México de 1905? No, del 2007



"Mi repudio y mi más enérgico rechazo a la actuación del gobernador de Puebla, Mario marín, en el caso de la detención de la periodista Lydia Cacho. Se revelan - en el periódico La Jornada- unas conversaciones escandalosas de un empresario poderoso (Kamel Nacif) que exige al mandatario estatal que meta a la cárcel a la periodista, y éste accede. Eso es una barbarie; expreso mi más enérgico rechazo y repudio. Exijo una investigación exhaustiva, caiga quien caiga, y que se les castigue. ¡Me vale que los señalados sean el gobernador y un empresario poderoso!"
-Felipe Calderón Hinojosa, candidato del PAN a la Presidencia de la República. 15 de febrero de 2006(Fragmento de una nota de La Jornada publicada el sábado 1 de diciembre de 2007)


El jueves 29 de noviembre de 2007 la Suprema Corte de Justicia de la Nación ratificó -una vez más- que, efectivamente, en México gobierna la impunidad. Tristemente, eso ya lo sabíamos de sobra en un país donde los políticos se han constituido como otra "clase social" y son quienes negocian las mentiras que deben aceptarse como verdades (¿real politik?) para asegurarse el porvenir, nunca de los ciudadanos sino de sus propias carnes.


¿En verdad nos creimos que, ante las contundentes evidencias, se resarciría el agravio que sufrió la periodista Lydia Cacho Ribeiro? La afrenta es muy grave y simbólica, la carcajada final del presidente de la Corte, Guillermo Ortiz Mayagoitia esconde esa degradación moral, emocional e intelectual que ha impedido la aplicación de la justicia y el reconocimiento de género, desde los crímenes no resueltos en Ciudad Juárez hasta el impune asesinato de doña Ernestina Ascencio y todos los casos de violencia que sufren miles de mujeres mexicanas en su propio hogar. Además, la resolución de la Corte expresa con denuedo no sólo la intransigencia cometida en detrimento de los derechos de la periodista, sino de cada ciudadano que se ha visto ultrajado por el crimen y los preceptores oficiales de la "justicia".

A pesar de que algunos habíamos notado que legalmente era inadmisible -por lo que es necesario reconsiderar ese agujero legal- la famosa grabación de aquella conversación entre el gobernador de Puebla, Mario Marín y el empresario textilero, Kamel Nacif. No quedó ninguna duda del complot urdido contra la periodista, puesto que, en indagaciones posteriores emprendidas por la misma Suprema Corte de Justicia, confirmadas y reconfirmadas, arrojaron el mismo dictamen lógico y evidente del delito perpetrado por los señalados.

Quien hizo pública aquella grabación telefónica entre el "Gober precioso "y el "Rey de la mezclilla", buscaba "alinear" al mandatario poblano, lo que finalmente consiguió. Pero la podredumbre ha quedado a la vista y ahora pretenden que no existe, ¿los miembros de la corte están concientes de que han sublimado pura mierda?

A continuación transcribo un elocuente fragmento del manifiesto del Partido Liberal Mexicano -que encabezara el periodista Ricardo Flores Magón- redactado en St. Luis, Missouri, Estados Unidos, el 28 de septiembre de 1905. "…Los tribunales de justicia son mercados de favores; el magistrado es un comerciante; la judicatura un gremio de explotadores. La ley se desprecia, y el oro es el que determina los fallos de los jueces. La conciencia ha desaparecido. Y sobre ese mercado indigno, sobre esa turba de negociantes de toga, se cierne la consigna del dictador, ley suprema de los siervos que están en los puestos públicos. La Suprema Corte de Justicia de la Nación es quizá la más deshonrada. Ella tiene que resolver los asuntos más importantes, y por tanto, sus fallos injustos tienen consecuencias más graves. Pero esta consideración nunca ha detenido a sus miembros para obedecer una consigna infame del dictador o para venderse a los particulares".

Desde entonces la impunidad sigue siendo inherente a la tradición política de los administradores del Estado, tal parece que persiste el espíritu del cacique-dictador, mal disimulado en nuestras "autoridades". Pero también, ha permedado la indiferencia hacia la injusticia al discurrir cotidiano, a nuestra manera de expresarnos, de ver como natural y propio ese consabido principio de "no hablar mal" y mantener un México apaciguado -súbitamente, me viene a la mente un slogan panista post elecciones presidenciales: "Por un México en paz".

Cuando las situaciones injustas son corrientes, perdemos la noción de libertad (esta frase final la tomé de un artículo de Valeria Valencia, "Crónica de una primeriza" de CIMAC noticias, que, a su vez, la cita se menciona como de la autoría de Laura Gutman. Nota publicada el 28 de mayo de 2007).

"Simplemente respeto la decisión de la Corte"
-Respuesta a breve pregunta sobre el caso de Lydia Cacho de Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de la República Mexicana. (Entrevistado por Joaquín López Dóriga para noticieros Televisa a propósito de un año de su mandato)

Fotografía del encabezado : Rotmi Enciso Producciones y Milagros Agrupación Feminista, A.C.


jueves, 22 de noviembre de 2007

Mis encuentros con Lucrecia



La primera vez fue nada mas la imagen de una expresión, un rostro de tantos en el menú visual que ofrece la imagineria humana del Internet; sólo un archivo en formato jpg para alimentar mi banco visual, puesto que, como diseñador gráfico, soy adicto a todo género de imágenes, y uno de mis temas predilectos es, precisamente, la expresión humana y de ahí se desprende una afición muy profunda por la "poética" femenina.
http://www.flickr.com/photo_zoom.gne?id=144282441&size=l
Aquella foto quedó como un acercamiento fugaz, como tantas veces cuando se camina por las calles de la ciudad y la gente no es gente, sólo figuras, colores, formas que en un instante pierden su relevancia humana, su trascendencia en el orden de nuestra atención.
Sin embargo, en la segunda ocasión que la volví a ver lo sentí como un deja vu y recordé que antes ya me había fascinado como lo hacía en ese momento. Pero esa vez puse mejor atención en el recorrido y alcancé a leer al pie de una de sus fotos una dirección de Internet.
www.thesoundoflucrecia.com/
El tercer encuentro con Lucrecia fue sonoro, me retotrae a PJ Harvey (sobre todo cuando canta en el idioma sajón), de voz discreta, de cierto tipo muy femenino que es preferible escuchar muy cerca del oído. De ahí, comenzaron las pesquisas y en http://www.youtube.com/ encontre el "ánima" de esta cantante colombiana.
www.youtube.com/watch?v=n26nzuMXPlE
Recen por mi, puede que siga esta racha de encuentros con Lucrecia. Gracias.
esparzaldaba@gmail.com